Detectar monóxido de carbono

Es cuestión de vida o muerte

Las emisiones de vehículos en garajes y muelles de carga son una fuente habitual de monóxido de carbono.

¿Has oído hablar del monóxido de carbono?

Pues puede matarte.

Y no es ninguna broma. De todos los peligros que deben afrontar los técnicos para proteger a sus clientes y a sí mismos (desde descargas y arcos voltaicos hasta caídas, distensiones musculares, conductores peligrosos y esos cables con extremos afiladísimos), muy pocos son tan silenciosos y potencialmente letales como el monóxido de carbono (CO).

En concentraciones bajas, el CO puede provocar agotamiento en alguien sano y dolor en el pecho a quien padezca alguna cardiopatía. En concentraciones altas, puede provocar problemas de visión y de coordinación, dolor de cabeza, mareos, confusión y náuseas. Respirar la cantidad suficiente de este gas insípido e inodoro puede provocar la muerte.

El exceso de CO provoca la formación de carboxihemoglobina en la sangre, lo que dificulta la entrada de oxígeno. En invierno solemos oír historias sobre gente que no tiene electricidad y enciende calefactores, generadores o incluso parrillas para asado en interiores, se duermen y no vuelven a despertar. ¿Por qué? La concentración de CO no ha hecho más que anular su capacidad de absorber oxígeno.

El remedio consta de tres pasos. En primer lugar, medir con precisión los niveles de CO en el aire del interior usando el Medidor de monóxido de carbono Fluke CO-220, de tamaño bolsillo, o el dispositivo multifunción Fluke 975 AirMeter™. En el caso de detectarse un exceso de CO, localizar el problema y solucionarlo (suele deberse a una o más anomalías en el sistema de climatización). Tras esto, realizar otra comprobación para asegurarse de que se ha solucionado el problema.

Diferentes normativas gubernamentales

Las leyes gubernamentales para limitar la cantidad de CO varían entre sí. De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA),la actual Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) establece el límite de exposición ocupacional en 50 partes por millón (ppm) de partes de aire (55 miligramos por metro cúbico [mg/m³]) como un promedio ponderado de tiempo (PPT) de 8 horas.

El Instituto Nacional para la Salud y Seguridad Ocupacional (NIOSH) sitúa el límite de exposición recomendado en 35 ppm como un PPT de 8 horas y 200 ppm como nivel máximo. El límite del NIOSH se basa en el riesgo de los efectos en el sistema cardiovascular. La Conferencia Norteamericana de Higienistas Industriales Gubernamentales (ACGIH) establece un límite incluso más bajo, de 25 ppm como un PPT para una jornada laboral normal de 8 horas y una semana laboral de 40 horas, en base al riesgo de niveles altos de carboxihemoglobina en sangre.

Realizar comprobaciones a esos niveles es posible gracias a la capacidad del dispositivo CO-220 de Fluke, que detecta entre 0 y 1000 ppm de CO con una precisión del 5 %, así como con el Fluke 975 AirMeter, capaz de detectar entre 0 y 500 ppm de CO y un 5 % mínimo de precisión.

Peligros y más peligros

Entre las fuentes más comunes de cantidades excesivas de CO se encuentran los calefactores de queroseno y gas, hornos y chimeneas con fugas y explosiones de gases con efecto reverso en hornos, calentadores de agua, estufas de leña y chimeneas. Las calderas y los hornos descuidados, desgastados o ajustados incorrectamente también pueden ser fuentes importantes. Las emisiones de vehículos en garajes y muelles de carga son otras de las fuentes habituales.

Los aparatos diseñados para funcionar durante periodos de tiempo prolongados (hornos, calderas o calentadores de agua) deben tener una ventilación con salida al exterior. Los elementos con un tiempo de funcionamiento limitado (estufas, hornos convencionales o calefactores) suelen emitir sustancias derivadas de la combustión en cantidades lo suficientemente pequeñas como para ser expulsadas a través de la ventilación de un edificio normal (incluso mediante la infiltración natural de aire a través de las fugas estructurales). Al mismo tiempo que se consume el oxígeno y las sustancias emitidas salen del edificio, debe garantizarse la entrada continua de aire fresco del exterior para evitar que ocurra un desastre.

Un sinfín de posibilidades

Pero los problemas de avería y emisión de CO de los sistemas de climatización (y el problema que supone para los técnicos de mantenimiento, los higienistas industriales y los contratistas independientes del sector) no son siempre fáciles de localizar y reparar. Esta cuestión se analiza detalladamente en la nota de aplicación de Fluke, Monóxido de carbono: un enfoque para mecánicos:

"La lista de posibilidades parece infinita y, en la mayoría de los casos, dos o más procesos no se realizan como deberían. Puede ser que un proceso haya estado funcionado al límite de lo aceptable desde el primer día y un segundo proceso cambie lo suficiente para llevar al primer proceso por encima de su límite. Cada trabajo es diferente".

El primer indicio de problema puede aparecer cuando salta una alarma de CO fija o durante una comprobación rutinaria de la calidad del aire. Es posible que para cuando lleguen los mecánicos, el problema con el CO haya empeorado o que haya vuelto a la normalidad. La situación puede determinarse realizando una comprobación con los dispositivos CO-220 o Fluke 975.

A continuación, debería realizarse una comprobación exhaustiva de los componentes principales del sistema de climatización y su funcionamiento. El intercambiador de calor de un horno que tenga fugas o tenga limitaciones puede provocar la emisión de CO. Un suministro inadecuado de aire puede arruinar el proceso de combustión y producir CO en lugar de CO2 y agua, o producir CO junto con CO2 y agua (sustancias derivadas normales de la combustión completa). Los problemas con el desalojo de los gases de combustión, como un diseño de ventilación ineficiente o fugas en el sistema de ventilación, también pueden dar lugar a problemas con el CO.

Una herramienta sencilla

Para los técnicos que se enfrentan a estos problemas y necesitan medir los niveles de CO en lugares como entornos industriales, edificios comerciales o habitáculos residenciales, el dispositivo Fluke CO-220 es el compañero ideal. Con la última generación de sensores electroquímicos, esta herramienta responde muy rápido a los cambios ambientales en relación con la concentración de monóxido de carbono sin necesidad de usar una bomba.

El instrumento Fluke CO-220 presenta una carcasa y unos elementos electrónicos robustos, una gran pantalla LCD con retroiluminación, una alarma que suena con mayor frecuencia conforme aumentan los niveles de CO, una función de retención de datos máxima que almacena y muestra el nivel máximo de CO, restablecimiento automático a cero del sensor y comprobación automática al inicio, una batería fácil de cambiar (con una duración estándar de 500 horas) y un sensor reemplazable. Este dispositivo preciso y asequible está diseñado para ayudarle a usted y a su cliente a respirar mejor.