Diez errores que cometen los usuarios al trabajar con sistemas eléctricos

06-20-2013 | Seguridad

Por Jim White, Shermco Industries

1. Pensar que "solo son 120 voltios" o 208 voltios o 480 voltios o...

"Solo es baja tensión". Bueno, admitiré que se puede tener un ataúd abierto con una descarga de baja tensión, pero la persona que haya dentro seguirá estando muerta. La única diferencia entre una tensión alta o baja es lo rápido que puede matar. La alta tensión mata instantáneamente, la baja tensión puede necesitar un poco más de tiempo.

El Dr. A. G. Soto, médico consultor de Ontario Power Generation, presentó una ponencia en el Taller del Seguridad de 2007 organizado por el Instituto de Ingenieros de Electricidad y Electrónica (IEEE) sobre los aspectos de la exposición a las descargas por una baja tensión. En ella afirmaba que una descarga de 120 voltios puede matar hasta 48 horas después. También decía que muchos médicos de urgencias no están familiarizados con las descargas eléctricas y que es posible que un electrocardiograma no indique que haya ningún problema. Las lesiones en el músculo cardíaco tienden a extenderse en el tiempo y no siempre se identifican mediante un electrocardiograma.

2. Trabajar en sistemas o equipos con energía cuando se pueden apagar.

Esto es "cosa de hombres". Cuando trabajaba en una central eléctrica (en la década de los 70), nunca retirábamos la energía de nada, tanto si se podía como si no. Mi jefe sentía un gran desprecio por cualquiera que fuera lo suficientemente "pusilánime" como para pedir que se cortara la corriente eléctrica antes de ponerse trabajar. Se lo decía a cualquiera que fuera lo suficientemente ingenuo como para sugerirlo: "eres electricista, ¡este es tu campo! ¡Eso es lo que te enseñaron a hacer!" Su otra frase favorita era: "si quieres volver mañana, termínalo hoy". ¿Ha visto qué agradable?

Desconectar la energía es la única manera de eliminar riesgos. El equipo de protección personal (EPP) contra arcos eléctricos aumenta las posibilidades de supervivencia, pero no la garantiza. Se debe tener en cuenta que hasta que el equipo y los sistemas no se encuentran en una situación de trabajo eléctricamente segura, el trabajador debe usar los procedimientos y el EPP adecuados para protegerse. Consulte el artículo 120 de la NFPA 70E 2009.

3. No llevar un EPP.

Podría haberse incluido en el punto 2, pero la gente realmente no quiere llevar guantes aislantes de goma o EPP o equipos de protección contra arcos eléctricos. Dan calor, son incómodos, restringen el movimiento y hacen que el trabajo sea más lento; no solo por llevarlos, sino también por tener que elegir el EPP correcto, y tener que ponérselo y quitárselo. También le salvarán la vida. Uno de los momentos en los que más se rechaza utilizar el EPP es durante el proceso de solución de problemas. El razonamiento parece ser: "No estoy trabajando realmente con ello, solo le estoy haciendo pruebas". Sin embargo, los estudios de CDC/NIOSH han demostrado que el 24 % de los accidentes eléctricos aparecen durante el proceso de solución de problemas, las pruebas de tensión y demás actividades similares. Tendemos a ignorar los riesgos asociados a las tareas que consideramos "seguras".

Volviendo a mi antiguo trabajo, cuando supervisaba un disyuntor con estuche moldeado de 480 voltios y 250 amperios, el trabajador con el que estaba se colocó las gafas en la frente para leer la etiqueta del disyuntor. Se volvió a colocar las gafas sobre la nariz y tan pronto como hizo eso, el disyuntor explotó. Por suerte, como estaba apartándose en el momento de la explosión, solo le quedaron algunos puntos rojos en la cara y algún pelo chamuscado. Piezas de metal se incrustaron en los cristales de las gafas y, gracias a esto, no sufrió ninguna lesión seria. Investigamos por qué podía haber fallado el disyuntor, pero nunca encontramos una razón; sencillamente le tocaba fallar. Acumulación de carbón de una desconexión fallida anterior, material de los contactos erosionado y esparcido por la caja de soplado del arco, dieléctrico debilitado como consecuencia del calentamiento extremo de la interrupción del arco; todo esto debilita los disyuntores de los circuitos y podría haber causado el fallo repentino de lo que parecía ser un interruptor en perfectas condiciones. Nunca se sabe.

4. Quedarse dormido durante un curso de seguridad

¡No hay nada como echarse un buen sueñecito para prepararse ante un duro día de trabajo! Todos los lunes por la mañana, Shermco hace una reunión de seguridad de una hora con todos sus técnicos. Lo llamamos "el calvario del lunes" puesto que los técnicos preferirían estar en sus puestos de trabajo y no que los "sermoneen". Nos gusta hacer las cosas de la manera en la que nos resulta cómoda, aunque haya una mejor manera de hacerlas. Añadamos a esto el hecho de que hay que llevar un EPP y rellenar formularios y entonces, ¡olvídate!

La otra cara de la moneda es que tanto curso sobre seguridad es de lo más aburrido. He asistido a algunas sesiones en que, al final, solo ruegas por el tiro de gracia, para ti o a para el instructor, da igual. Los cursos de seguridad tienen que ser concretos, concisos e interesantes, de lo contrario, la gente desconecta.

5. Uso de equipos de prueba anticuados o defectuosos para localizar los problemas.

Cuando los cables están deshilachados o el medidor empieza a fallar, es momento de cambiarlos. Trabajé con un técnico que usaba el mismo Wiggy (comprobador de solenoide) desde hacía siete años. No se podía leer la placa, la bobina era tan débil que ni siquiera vibraba y los cables se habían aflojado de la base. Casi todas las veces que lo usaba, ¡le daba rampa! Un día, después de recibir una descarga (por milésima vez) le dije: "Déjame ver tu Wiggy". Me lo acercó, le di la vuelta alrededor de mi cabeza y lo estampé contra una columna de cemento. La bobina saltó por los aires y él bajó por la escalera como un toro enfurecido. Le di mi nuevo Wiggy y le dije: "Toma este: el otro te iba a matar"; a lo que respondió: "¡Lo tenía desde que era aprendiz!" No hay que encariñarse con los objetos inanimados. Si realmente quiere a su viejo comprobador de tensión, lléveselo a casa y póngale un altar, pero no lo lleve al trabajo.

Este tema le preocupaba tanto al comité de la NFPA que estableció dos requisitos diferentes para usar solo herramientas eléctricase instrumentos de medida portátiles que tuvieran la clasificación adecuada.

Conforme al artículo 110.9 (A) (1), Uso de equipos y valores nominales, "Los instrumentos de prueba, equipos y sus accesorios deberán poseer la clasificación adecuada para los circuitos a los cuales se van a conectar".

A cada una de estas frases sigue una referencia a la ANSI/ISA 61010-1, Requisitos de seguridad para la medición, el control y el uso en laboratorio - Parte 1: Requisitos generales para la clasificación y requisitos de diseño para la medición de la tensión y los instrumentos de comprobación destinados para el uso en sistemas eléctricos de 1000 V y menos".

6. No llevar el EPP adecuado.

No, no me estoy repitiendo. Algunas personas piensan que si llevan cualquier cosa a modo de EPP será suficiente. Aunque es cierto que las lesiones que se sufren probablemente no sean tan graves como si no se llevara ningún tipo de EPP, hay una alta probabilidad de que si se hubiese llevado el EPP adecuado, no se habría sufrido lesión alguna. Probablemente esto también podría entrar dentro del punto 4, porque si no se presta atención durante el curso de seguridad, es posible que tampoco se pueda elegir el EPP adecuado. ¿Sabe cómo interpretar las etiquetas de arco eléctrico? ¿Qué hacer si no hay ninguna etiqueta de arco eléctrico en el equipo eléctrico? ¿Sabe usar las tablas del estándar NFPA 70E? ¿Consulta las notas cuando usa las tablas? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es "no", no está eligiendo el EPP adecuado. De hecho, probablemente la OSHA no lo consideraría a usted cualificado. Su empresa es responsable de proporcionarle la formación adecuada para cumplir con la definición de la OSHA de electricista cualificado, pero es usted quien se expone a dichas situaciones de riesgo. Las galletas que se van a quemar son las suyas, por lo que tiene que hacer los deberes para protegerse.

7. Confiar a otro su seguridad.

Un inspector de la OSHA que conozco investigaba un incidente de arco eléctrico en el que se vieron implicados dos electricistas que llevaban trabajando juntos desde hacía muchos años. El que resultó lesionado le preguntó a su compañero si el circuito se había revisado y no tenía corriente, a lo que su amigo respondió: “Pues claro”. No estaba convencido de que eso se hubiera hecho, pero no quería ofender a su compañero, por lo que no investigó más. Cuando empezó a trabajar, el circuito estalló, provocándole quemaduras graves por un arco eléctrico. Dijo: "Si lo tuviera que volver a hacer, lo revisaría yo mismo y no me preocuparía de si hiero la sensibilidad de quién sea". De hecho, no fueron estas sus palabras, pero no me dejarían reproducir exactamente lo que dijo. Creo que la idea está clara.

A veces, las relaciones ocasionan que no hagamos lo que deberíamos hacer. O no queremos ofender a nadie, como en el ejemplo anterior, o no queremos parecer menos viriles ante nuestros compañeros. "No es nada personal, pero prefiero asegurarme de que no me va a estallar en la cara". Como quiera ponerlo, no deje de probar personalmente si el sistema está desconectado.

8. No realizar el mantenimiento necesario del equipo del sistema de alimentación.

Las empresas consideran con demasiada frecuencia que los costes de mantenimiento son un gasto elevado. Nada más lejos de la realidad. El problema es que es difícil destinar ahorros a cosas que no existen. Interrupciones no programadas, pérdida de producción, compra de equipos a precio de lujo, tiempo extra, eliminación del equipo abandonado, etc. Todos los que hemos pasado por las guerras del mantenimiento conocemos los costes asociados con el abandono, pero eso es algo que a los nuevos directores y personal de contabilidad les resulta difícil apreciar. Comparémoslo con el mantenimiento de un automóvil. Compramos un ZR1 nuevo y no realizamos ninguna tarea de mantenimiento durante 100 000 kilómetros. ¿En qué condiciones puede estar?

9. No llevar los guantes con usted.

Durante mis clases del curso de seguridad me gusta preguntar cuántas personas llevan consigo realmente sus guantes aislantes de goma. Probablemente uno o dos levantan la mano. Bueno, supongamos que si no los llevas, no los utilizas. Esto puede ir de la mano con la idea de que la baja tensión no le hará daño. Recibimos una descarga y tampoco pasa nada. A principios de 2008 en Athens, Texas, tres trabajadores de TXU estaban trabajando en un transformador de 120/208 voltios. Uno de ellos se levantó y dijo: "Bueno, chicos. Parece que me ha dado otra vez". Dio tres pasos y se murió. Lleve los guantes y úselos, siempre

10. No utilizar un Permiso de trabajo eléctrico para un equipo energizado.

La gente suele odiar el papeleo y yo me incluyo. Ésta es una gran excepción. La OSHA quiere que planifiquemos cada trabajo, que tengamos las herramientas y el equipo adecuados para realizarlo con seguridad y que sigamos el plan de trabajo. ¿Cómo documentamos el análisis de riesgos o nuestra evaluación del EPP? Los inspectores de seguridad en el puesto de trabajo de la OSHA que conozco me dicen lo mismo: si no está documentado, no se puede demostrar que se ha hecho. El Permiso de trabajo eléctrico para un equipo energizado proporciona el medio de planificación del trabajo, evaluación del riesgo y elección del EPP adecuado para el trabajo, y nos permite documentarlo. En la barra lateral se muestra un ejemplo del Permiso de trabajo eléctrico para un equipo energizado y una breve descripción de cada sección y su objetivo.

Resumen

Siempre habrá algo más que se podría incluir en esta lista, pero 10 puntos nos hacen pensar. Vamos por la vida cometiendo continuamente pequeños errores y no pasa nada, hasta que se produce una conjunción de estos pequeños errores y entonces tenemos un accidente. Cuando se produce el accidente, perdemos el control, por lo que lo mejor es evitar los pequeños errores y ser rigurosos en la forma en que trabajamos.